7 de Septiembre 2023

¡Una foto muy bonita! Se trata de Verónica Arenas, nuestra querida coordinadora del Programa Laboratorio Seguro de la Unidad de Ética y Seguridad en la Investigación, quien nos comentó que esta imagen representa gran parte de su infancia, la que pasó en Santa Cruz donde estaba la casa de sus tatas, quienes vivían junto a […]

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¡Una foto muy bonita! Se trata de Verónica Arenas, nuestra querida coordinadora del Programa Laboratorio Seguro de la Unidad de Ética y Seguridad en la Investigación, quien nos comentó que esta imagen representa gran parte de su infancia, la que pasó en Santa Cruz donde estaba la casa de sus tatas, quienes vivían junto a su tía que se encargaba de ellos, ya que sus papás en ese tiempo (ahora retirados) eran profesores y tenían que perfeccionarse mucho en el verano.

“Siempre fui super inquieta, la casa de mis tatas era enooorme, pero era aburrido estar sola y sin panoramas así que me iba a estar con los animales. Habían vacas, caballos y aves, principalmente gallinas en el momento de esta foto, pero también teníamos patos y gansos, bien diverso, real campo jajaja”, recordó nuestra vrisionaria

Vero nos comentó que esta fue su primera experiencia científica y, en parte, lo que la motivó a estudiar ciencias. “Las gallinas cautivaron mi atención, en parte porque eran muy torpes, pero inteligentes y yo bien curiosa empecé a pasar largos ratos en el gallinero. Aprendí harto, por ejemplo, que los huevos no salen blandos como mucha gente cree hasta el día de hoy; que duermen en alturas; que pese a ser aves no volaban; y que desde que la gallina ponía un huevo y nacía un pollito pasaban exactos 21 días. Mis tatas se reían, me decían que era una más porque no me tenían miedo”, dijo. ¡Qué increíble recuerdo, muchas gracias por compartirlo!


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