El pasado 4 de mayo, nuestra vrisionaria y coordinadora de Proyectos I+D cumplió su primera década de trabajo y nos compartió parte de las vivencias que tuvo en este periodo, las que la enriquecieron no sólo de forma profesional, sino también personal.







¡Gran hito! El 4 de mayo, Ale López cumplió una década trabajando en nuestra Dirección de Transferencia y Desarrollo, tiempo en el que, de forma paralela, nuestra vrisionaria no sólo afrontó importantes desafíos laborales, sino que compatibilizó situaciones complejas de su vida personal que le dejaron muchas enseñanzas y aprendizajes.
¿Cómo ves hoy a esa Ale de hace 10 años atrás que estaba por entrar a Transferencia?
Yo en esa época estaba inmersa en mi carrera científica, estudié Bioquímica e hice mi Doctorado en la Universidad de Buenos Aires. Después en 2010 me vine a la UC a hacer mi postdoctorado, hice un año más de ciencia y tomé un taller de Bionegocios, con la que en ese entonces aún no se llamaba la Dirección de Transferencia y Desarrollo sino que era la Dirección de Innovación, este taller me abrió un panorama de posibilidades, porque al final era cómo hacer lo que estoy haciendo que es generar productos y servicios basados en ciencia.
En ese tiempo eso era de otro planeta estamos hablando del 2012, me gustó tanto el taller que fui a hablar con Álvaro (Ossa), le comenté que quería hacer esto y entré a hacer una pasantía por 4 meses en la que trabajé con Catalina Bay-Smith, apoyándola con transferencia. Después me fui a trabajar a una empresa en un proyecto con células madres; y en el 2015 se abrió un llamado a concurso para un coordinador en Transferencia Tecnológica, postulé y entré a la DTD como coordinadora de Transferencia en Biomedicina, por mi formación en temas de salud.
Actualmente soy coordinadora de Proyectos de I+D, si uno mira atrás el crecimiento del área de Transferencia Tecnológica ha sido fundamental, porque los resultados de investigación de la universidad, además de generar conocimiento que es super válido, también pueden salir de la UC, pero tienen que estar empaquetados de alguna manera como productos, servicios y/o procesos; y hay que acompañar a los investigadores, eso es lo que a mi me motiva.
Lo que me gusta de mi trabajo es esa mirada a largo plazo del trabajo con los investigadores y académicos, donde hay casos en los que una puede generar una dinámica y una relación donde considero que aporto valor.
¿Cuáles consideras que son tus próximos desafíos?
En lo personal estoy contenta, en una etapa en la que miro atrás y digo: “mira que fue difícil, pero cuando estás en ello hay que darle no más”. Estoy contenta porque mi familia, que es Olivia, está creciendo hermosa, tiene 9 años. Mi familia en Argentina también está bien y mi relación con mis papás es una relación sana que he ido valorando con los años. Hay cosas que me he abierto en relación a cómo era antes, tenía una estructura más rígida. Ahora valoro lo que me aporta y lo que me desgasta, buscando siempre el equilibrio”, concluyó.
¡Nos alegramos por todo el valioso crecimiento que Ale ha experimentado en este tiempo!