-¿Cómo es tu papá? Mi padre se dedicó toda su vida a ayudar a otras personas, él de profesión es médico pediatra y atendía pacientes del cerro en Uruguay, una zona muy pobre de Montevideo, y él básicamente siempre se dedicó a los niños, le encantan y tiene una relación increíble con todos sus nietos. […]

-¿Cómo es tu papá?
Mi padre se dedicó toda su vida a ayudar a otras personas, él de profesión es médico pediatra y atendía pacientes del cerro en Uruguay, una zona muy pobre de Montevideo, y él básicamente siempre se dedicó a los niños, le encantan y tiene una relación increíble con todos sus nietos. Y la verdad es una persona muy humana y centrada, ya tiene 98 años y tiene mejor estado físico que yo de 51. Él se levanta todos los días muy temprano a hacer ejercicio, hace yoga, gimnasia, taichí, aparatos, tiene una vida social, se junta con amigos. Con ese espíritu de siempre buscar algo que hacer, le gusta mucho la pintura y pinta todas las tardes cuadros con oleos. También le gusta su jardín, la casa, vive solo, mi madre falleció hace 10 años y lo lleva muy bien.
-¿Qué es lo que más te gusta de tu papá?
La actitud que tiene mi padre hace que él se vea más joven, de buscar cualquier oportunidad para hacer movimiento, aprovechar a no quedarse, sino que todo el rato desafiarse. Ahora tiene un dolor de articulaciones de la rodilla y él se obliga a ir caminando al supermercado porque dice que esa es la única forma de mantenerse.
-¿En qué consideras que se parecen ambos?
Nos parecemos en la tranquilidad, en que al final las cosas pasan por algo y hay que buscarles siempre el lado medio lleno a las situaciones, como sacar provecho del aprendizaje, de las partes difíciles.
-¿Cómo ha influido en tu vida y qué significa él para ti?
Él siempre me ha acompañado y ha estado en los momentos más difíciles, siempre ha estado. Cuando nosotros con nuestra señora se nos murió Martina, a los tres días de haber nacido, mi padre no lo pensó ni un minuto y se vino a estar con nosotros como dos meses estuvo instalado en nuestra casa. Y es ese apoyo incondicional, el estar, el acompañar es lo que lo hace uno de los mejores padres del mundo.
-¿Cómo consideras que los papás influyen en la vida de sus hijos?
El aprendizaje que les trato de transmitir a mis hijos es el de estar, el de saber escuchar, de estar para los consejos cuando lo necesitan y de acompañarlos. Tengo cuatro hijos: 3 varones de 28, 25 y 21 años y una chiquita que se llama Josefina de 11 años.





